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abanico

Premisas:
- Un vagón es lo más peor en deshidratación (iba a poner «lo puto peor» pero he preferido este error garrafal a tamaña grosería). Deshidratación general (de todo el personal del vagón), no de cualquier tipo.
- El abanico es el mejor instrumento contra el calor que exista en el mundo eppañó y olé.
- La tostada debe estar adherida perfectamente a la espalda del gato para que vuele.
En casos en los que hay que estar en un vagón sin aire acondicionado e hidratado a la par, la solución al problema está bien clara. Aventarse con el susodicho invento.
Ande yo frío que de la gente me río.

Bueno, pues venía yo a puntito de deshidratarme (vamos, que les estaba rogando a las gotas de sudor que se volvieran para adentro) el otro día. Estaba recién montado (más bien high que sodomized) en el vagón. Con la calor que hacía, yo no iba a dejar de darme un poquito de aire. Estaban con un par de viej...ancianas con sendas proles allí sentados. La hija de la una y el hijo del otro. Se querrían desplazar, digo yo, y quien sabe si al mismo lugar que yo y todo. A partir de ahora las llamaremos:
· La graciosa: la viej...anciana dicharachera, madre de
· El hijo (un poco soso, la verdad)
· La muda: la viej...anciana que no hablaba, madre de
· La hija (que ya veréis qué bien me cae).
La hija coloca a la muda, le pone su bandejita del tren cual bebé en su trona y se sale a la puerta con la comitiva de despedida.
- Habei vihto lo que nohhá tocao, habei vihto lo que nohhá tocao, ehn -y le dice la que debía ser su hermana o (peor) su cuñada:
- Ese trae er trahe de hitana en la borsa.
Mientras tanto, la muda saludaba al más puro estilo Borbón.
- Ira, salúa como la reina. -añadió alguien desde fuera del vagón.
Yo me relamí, saqué la libreta y me dije: post que sus crió.
La graciosa, con el hijo al lado iba repitiéndole a algún pariente por teléfono en un cuadro costumbrista moranqueño total:
- Dinle que ya vorvemo pa'Hpaña. -y luego se dirigió a los presentes,- Porque ehto eh otro paí.
Risitas cómplices.
Y luego el hijo va y se despide por teléfono tipo Omaíta:
- ¿Ha colgao tú yaa? ¿Ha colgao? ¿No? Poh cuerga. -prometo.
Teléfono aparte, los presentes comenzaron su exaltación de la vida rural:
- Pues es que somos de Talpueblo.
- ¿Qué dice? ¿Sí? Ira qué bien. Nosotrah también.
- Pues hemos ido a la novena de la Virgen y tó.
- Ehque Cataluña eh otro mundo.
- Sí. Trabajan la mujer y el hombre, es otra mentalidad.
- Poh de Cataluña sehtá vorviendo mucha hente.
- Mamá ¿quieres un yogur o queso?
- Hmm. -y se comía ceremoniosamente su natural con bífidus.
- Y mi hija tiene un puesto en el mercao de Talpueblo. Que el mercao eh otra: menoh mal que lo han arreglao.
- Zi, porque zi no ze iba perdiendo.
- Qué vicio de comer manque no tenga una ganah. -decía sacando un bocata de salchichón ahí.
- Y ahora ahín la llevah al pueblo, con loh parque tan bonitoh.
- Pero ella hquiere aquí. Que le guhta la ciudá.
- Y la caló en Barcelona eh peoh.
- Ara zí que hace buen tiempo.
- Pos en Andalucía ha llovío.
- Ya, ahquí el entretiempo za perdío.
- Hmm.

A menudo disfruto de estas conversaciones intranscendentes del transporte público. En este punto de la conversación yo estaba ya dando una cabezada, así que si en algún momento la muda habló, no me enteré.

2 efectos secundarios:

lorzagirl dijo...

El sábado pasado cacé la siguiente frase en el metro:
"Que le pongas los cuernos a tu novio no significa que seas una puta"
A mí me dio gana de decirle, "mujer, si cobras, sí".

Ephedro dijo...

Yes.
Tú siempre tan ocurrente.
Gracias por comentar, Lorz.